Los sabores, las horas a las que comes y cómo combinas las comidas y aromas dependen totalmente de ti.
Puedes repartirlas a lo largo del día (por ejemplo, una toma cada 2-3 horas - o al intervalo que te venga mejor), o agruparlas y tomar dos porciones en una misma comida si así te resulta más cómodo.
También puedes hacer un día “monotema” (solo batidos, o solo sopas/cremas, o solo platos calientes), o ir variando y elegir un sabor distinto en cada toma. Aquí no hay policía del desayuno.
Por eso, no existen comidas reservadas para “desayuno”, “comida” o “cena”. Comes como te encaje en tu rutina.
Y si te va bien, puedes agrupar tomas del mismo producto y tomarlas juntas en una sola comida. Lo importante en Fitóniq es mantener la estructura del día (no clavarte en un reloj).
Los sabores los eliges tú, según tus preferencias. A nivel nutricional, las comidas Fitóniq están pensadas para ser comparables entre sí dentro del sistema - por eso no es “crítico” si un día te apetece más salado o más dulce, ni a qué hora lo tomes.
Cada comida Fitóniq ronda las 200 kcal (aprox.), según el sabor, así que lo importante es mantener la estructura del día, no obsesionarte con el reloj.
Y aquí viene lo mejor: Fitóniq no te pide renunciar a tu vida. Cada día incluyes 1 comida “normal” - la de estar con los tuyos, la de salir a comer, la de “me apetece esto y punto”. Ese momento te da aire, placer y sensación de normalidad… y hace que el plan sea muchísimo más fácil de sostener.
¿Y por qué insistimos tanto en la estructura? Porque cada toma Fitóniq está formulada para ayudarte a seguir un plan de control de peso sin carencias, con proteína, fibra y un aporte amplio de micronutrientes - en muchos productos hablamos de 23+ vitaminas y minerales.
En una dieta “clásica”, conseguir un perfil similar de nutrientes suele implicar planificar muchísimo, comprar más, cocinar más… y aun así, es fácil quedarse corta en alguno.
Con Fitóniq, la idea es justo la contraria: que puedas adelgazar con un sistema práctico y llevadero, manteniendo el equilibrio nutricional dentro de una dieta hipocalórica.
Y algo importante: Fitóniq encaja en el marco de los sustitutivos de comida - productos regulados en la UE, con requisitos específicos de composición y uso previsto. Por eso, están pensados para utilizarse como parte de una dieta baja en calorías y junto con otros alimentos, tal como indica el etiquetado.
Si tu cuerpo está bien cubierto a nivel nutricional, también reduces el riesgo del famoso efecto yo-yo al terminar el plan.
Dicho eso - no existe magia: si después vuelves a comer como si estuvieras entrenando para un buffet olímpico (3.000 kcal al día y cero estructura), el cuerpo hace lo que puede… y suele “recordar” rápido.
La idea con Fitóniq es que no sea solo “una dieta”, sino un sistema que puedas usar también después, cuando ya estás en tu peso objetivo.
Mucha gente mantiene resultados sustituyendo 1 comida al día por Fitóniq, y apoyándose en una rutina más equilibrada y realista.
Para que el efecto sea duradero, lo que más ayuda es cambiar el enfoque: menos improvisación, más hábitos sencillos. Y aquí es donde Fitóniq juega a tu favor, porque te da estructura sin que tengas que cocinar ni pensar demasiado. Nosotros también estamos para ayudarte con consejos prácticos y pautas fáciles - sobre todo para gestionar antojos y semanas “de caos”.
Lo importante: mantener la estructura diaria (y tu 1 comida normal para disfrutar y vivir).
Abajo te dejamos un ejemplo ORIENTATIVO de cómo puedes repartir tus tomas. No hace falta respetar ni las horas ni el tipo de comida - solo la estructura.
Tienes libertad para:
- elegir el horario que te venga bien (y no tiene por qué ser igual cada día),
- elegir qué productos te apetece tomar en cada momento,
- y adaptar el sistema a tu rutina, no al revés.