Para adelgazar necesitas comer algo por debajo de la energía que gastas cada día. El primer paso no es fijar un número al azar, sino estimar tu gasto energético: se calcula tu metabolismo basal (las calorías que quemas en reposo) con la fórmula Mifflin-St Jeor, se multiplica por un factor de actividad y así obtienes tus calorías de mantenimiento. Comer un poco por debajo de esa cifra, de forma que puedas sostener en el tiempo, es lo que crea un déficit. En este artículo tienes la fórmula, ejemplos resueltos y por qué comer demasiado poco suele salir mal.
Una advertencia útil: cualquier número que obtengas es una estimación, no una verdad exacta sobre tu cuerpo. Sirve como punto de partida, no como sentencia.
Haz números una vez, no en cada comida
Raciones definidas y comidas con la composición indicada en la etiqueta para reducir el cálculo diario y centrarte en una estructura que puedas repetir.
Ver planes para adelgazar¿Qué son las calorías de mantenimiento y por qué importan?
Tus calorías de mantenimiento son la energía que tu cuerpo necesita para seguir funcionando y moverse manteniendo tu peso estable. Es tu punto de equilibrio: si comes esa cantidad, ni subes ni bajas. Para adelgazar, el objetivo es situarte de forma sostenida un poco por debajo de ese punto.
El mantenimiento se compone sobre todo de dos piezas:
- Metabolismo basal (TMB): la energía que gastas en reposo absoluto solo por estar vivo (respirar, bombear sangre, mantener la temperatura). Es la mayor parte del gasto, en torno al 60-70% en la mayoría de personas.
- Actividad: todo lo que sumas al moverte, desde el ejercicio hasta caminar, cocinar o teclear.
Conocer tu mantenimiento aproximado te da una referencia realista. Sin ella, es fácil quedarse corto (dietas de hambre imposibles de mantener) o pasarse sin darte cuenta.
¿Cómo se calculan las calorías que necesitas?
El método más usado en la práctica clínica combina dos pasos: estimar tu TMB con la ecuación de Mifflin-St Jeor y multiplicarla por tu nivel de actividad.
Paso 1: calcula tu metabolismo basal (Mifflin-St Jeor)
Esta ecuación se publicó en 1990 a partir de datos de casi 500 adultos sanos, con la energía en reposo medida por calorimetría indirecta (Mifflin et al., 1990). Una revisión sistemática posterior de la Journal of the American Dietetic Association comparó las fórmulas disponibles y concluyó que Mifflin-St Jeor era la que más veces acertaba dentro de un margen del 10% respecto a la medición real, con el rango de error más estrecho (Frankenfield et al., 2005). Por eso es hoy la referencia habitual.
La fórmula, con el peso en kilos, la altura en centímetros y la edad en años:
| Sexo | Fórmula del metabolismo basal (TMB) |
|---|---|
| Hombres | 10 × peso + 6,25 × altura - 5 × edad + 5 |
| Mujeres | 10 × peso + 6,25 × altura - 5 × edad - 161 |
Paso 2: multiplica por tu factor de actividad
La TMB es solo la parte en reposo. Para estimar tu gasto total diario la multiplicas por un factor según lo que te muevas:
| Nivel de actividad | Descripción | Factor |
|---|---|---|
| Sedentario | Poco o nada de ejercicio, trabajo de oficina | 1,2 |
| Ligero | Ejercicio suave 1-3 días/semana | 1,375 |
| Moderado | Ejercicio 3-5 días/semana | 1,55 |
| Activo | Ejercicio 6-7 días/semana | 1,725 |
| Muy activo | Trabajo físico o entrenamiento intenso diario | 1,9 |
Valores orientativos. El factor de actividad es una aproximación: la mayoría de personas tienden a sobreestimar cuánto se mueven.
El resultado (TMB × factor) es tu gasto energético estimado, es decir, tus calorías de mantenimiento.
¿Cuántas calorías necesitas al día? Ejemplos resueltos
Vamos a aplicar la fórmula a tres perfiles distintos para que veas cómo cambia el número según el peso, la altura, la edad, el sexo y la actividad.
| Perfil | Metabolismo basal (TMB) | Factor | Gasto estimado (mantenimiento) |
|---|---|---|---|
| Mujer, 40 años, 70 kg, 165 cm, sedentaria | ~1.370 kcal | 1,2 | ~1.644 kcal |
| Hombre, 40 años, 85 kg, 178 cm, actividad ligera | ~1.768 kcal | 1,375 | ~2.430 kcal |
| Mujer, 55 años, 62 kg, 160 cm, actividad moderada | ~1.184 kcal | 1,55 | ~1.835 kcal |
Cifras redondeadas. Son estimaciones a partir de la fórmula; tu gasto real puede variar.
Lo interesante es lo que enseñan estos ejemplos: no existe "el número" universal para adelgazar. Dos personas del mismo peso pueden tener gastos muy distintos según su edad, su altura y, sobre todo, su actividad. La edad pesa: el gasto tiende a bajar con los años, y por eso adelgazar a los 50 tiene sus propias reglas. Las cifras genéricas ("come 1.500 y ya") fallan justo por esto.
¿Cuántas calorías comer para adelgazar?
Una vez que tienes tu gasto estimado, adelgazar consiste en comer de forma sostenida algo por debajo de esa cifra: eso es un déficit calórico. La clave está en la palabra sostenida. Un recorte moderado que puedas mantener semana tras semana es más útil que uno agresivo que abandonas en diez días. Lo tienes desarrollado en nuestra guía completa del déficit calórico.
Aquí conviene no obsesionarse con la precisión decimal. Tu número de mantenimiento ya es una estimación, así que perseguir "exactamente 1.512 kcal" da una falsa sensación de control. Es más práctico apuntar a una franja razonable por debajo de tu gasto y ajustar según cómo respondes con las semanas. Un déficit demasiado grande no acelera nada bueno: dispara el hambre, cuesta cumplirlo y suele acabar en el ciclo de restricción y atracón.
Y ojo con una tentación habitual: comer muy poco no es "hacerlo mejor". Es, casi siempre, lo que hace que un plan fracase antes de empezar.
¿Por qué comer demasiado poco suele ser contraproducente?
Recortar en exceso parece la vía rápida, pero tiene varios problemas prácticos:
- Es difícil de sostener. El hambre y la fatiga aumentan, la adherencia cae y el plan se rompe. Un déficit que no puedes mantener no sirve, por muy bien que se vea sobre el papel.
- Puede quedarse corto en proteína y micronutrientes. Cuando bajas mucho la cantidad total de comida, es fácil no llegar a la proteína suficiente. Las proteínas contribuyen a conservar la masa muscular; esta declaración solo puede utilizarse respecto de alimentos que sean, como mínimo, fuente de proteínas. Mantener la proteína alta mientras comes menos ayuda a que la dieta se centre en lo que te sobra y no en lo que te interesa conservar.
- Los planes muy bajos en calorías requieren supervisión. Las dietas de muy bajo aporte energético no son un experimento casero: si en algún momento valoras algo así, hazlo con un profesional sanitario que lo supervise.
La moraleja es sencilla: el mejor déficit no es el más grande, sino el que puedes cumplir sin pelearte con tu cuerpo cada día.
Un déficit útil no es el más agresivo
La mejor estructura es la que puedes mantener sin convertir cada comida en una prueba de resistencia.
Ver opciones Fitóniq¿Son fiables estas fórmulas?
Son un buen punto de partida, pero tienen límites que conviene conocer:
- Son estimaciones estadísticas. Aciertan dentro de un 10% en la mayoría de personas, pero no en todas.
- Pierden precisión con obesidad marcada (índice de masa corporal por encima de 35), donde todas las ecuaciones tienden a sobrestimar o subestimar (Frankenfield et al., 2005). En esas situaciones, un profesional puede usar el peso ajustado u otras referencias.
- No sustituyen el criterio clínico. Si tienes alguna condición médica, tomas medicación que afecta al apetito o al metabolismo, o simplemente quieres una pauta a tu medida, lo mejor es contar con un dietista-nutricionista o tu médico.
Úsalas como una brújula, no como un GPS milimétrico. Te orientan; el ajuste fino lo da la vida real y, si hace falta, un profesional.
Cómo llegar a tus calorías sin contar cada bocado
Saber tu número está bien; el problema empieza cuando intentas contar cada comida a diario. Pesar, buscar en la app, calcular raciones… la mayoría de personas lo dejan por agotamiento, no por falta de voluntad. Hay atajos que quitan ese trabajo:
- Estructura tus platos para no calcular desde cero cada vez. Nuestra guía para controlar las porciones sin pesar te da referencias visuales prácticas.
- Usa raciones ya definidas en las comidas que más se te complican. Aquí es donde encaja un sustitutivo de comida para el control de peso: Fitóniq ofrece raciones ya porcionadas y preparaciones listas en pocos minutos, con la energía, la proteína, la fibra y los micronutrientes de cada producto indicados en la etiqueta. Un batido, por ejemplo, aporta unas 210 kcal y 19,6 g de proteína por ración: sabes exactamente qué estás tomando sin hacer cuentas, porque está impreso en el envase.
- Apóyate en un método fijo para no improvisar. El sistema 2+2+1 (2 comidas Fitóniq + 2 snacks Fitóniq + 1 comida tradicional equilibrada) es una forma de dar por resueltas cuatro de tus tomas y dejar solo una a tu elección, quitando cálculo y error de porción.
Que Fitóniq sea alto en proteína (en torno al 40% de su energía procede de la proteína) ayuda a que, mientras comes menos, la mayor parte de lo que reduces no sea precisamente lo saciante. La conveniencia y una composición que conoces de antemano son, para mucha gente, la diferencia entre un plan que se sigue y otro que se abandona.
Los ensayos clínicos han estudiado el uso de los sustitutivos dentro de dietas bajas en calorías (por ejemplo, la revisión de Astbury et al., 2019, que reunió 23 estudios y 7.884 participantes, o el trabajo de Heymsfield et al., 2003, sobre sustitución parcial de 1 a 2 comidas al día). Los resultados de esos estudios no permiten anticipar el resultado individual de una persona, pero sí muestran que son una herramienta estudiada y bien tolerada dentro de un plan estructurado. Tienes el detalle en nuestra página de estudios clínicos.
Deja parte del cálculo resuelto de antemano
Cuando la ración y la composición ya vienen definidas, mantener una estructura diaria exige menos cuentas y menos decisiones.
Ver packs FitóniqPreguntas frecuentes
¿Cuántas calorías debo comer al día para adelgazar?
No hay una cifra única. Estima primero tu gasto de mantenimiento (TMB por factor de actividad) y sitúate de forma sostenida algo por debajo. Ese "algo" debe ser un recorte moderado que puedas mantener, no el mayor posible.
¿Es verdad que las mujeres no deben bajar de 1.200 y los hombres de 1.500?
Son cifras de prudencia que se citan mucho, pero no son reglas universales ni sustituyen el criterio profesional. Si tu cálculo te lleva a comer muy poco, es señal de que necesitas una pauta personalizada, idealmente supervisada.
¿Sirve una calculadora online?
Sí como estimación inicial, porque casi todas usan estas mismas fórmulas. Recuerda que el número es aproximado y que lo importante es cómo respondes tú a lo largo de las semanas, no el decimal exacto.
¿Tengo que contar calorías toda la vida?
No necesariamente. Contar un tiempo ayuda a aprender el tamaño real de las raciones, pero muchas personas mantienen el rumbo mejor con estructuras fijas y raciones ya definidas que sin pesar nada. El objetivo es un sistema que puedas sostener.
¿La fórmula falla si tengo mucho sobrepeso?
Pierde precisión con un índice de masa corporal por encima de 35. En ese caso, mejor apoyarse en un dietista-nutricionista o tu médico, que pueden ajustar el cálculo.
En resumen
- Para adelgazar necesitas comer de forma sostenida algo por debajo de tu gasto energético, no una cifra mágica.
- Estima tu gasto en dos pasos: TMB con Mifflin-St Jeor (la fórmula más fiable según la revisión de Frankenfield et al., 2005) y multiplícala por tu factor de actividad.
- Cualquier número es una estimación con un margen de error; pierde precisión con obesidad marcada y no sustituye el criterio de un profesional.
- Comer demasiado poco casi siempre sale mal: lo que funciona es un déficit moderado, con proteína suficiente, que puedas mantener.
- Estructurar las comidas y usar raciones con la energía indicada en la etiqueta quita cálculo y error de porción.
¿Quieres dejar de hacer cuentas en cada comida? Descubre cómo funciona el método Fitóniq y elige tu pack para empezar.
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